Peleas de pareja: qué hay detrás y cómo reconciliarse
Equipo editorial de Type of You16 min de lectura

Ideas clave
- Pelear no significa que la relación va mal: la investigación mira sobre todo cuántas cosas buenas y malas se dicen durante la pelea, y si después se logra reparar.
- Hay cuatro tipos de pelea (una fricción menor, un problema con solución, una diferencia permanente y un límite cruzado), y cada una pide otra forma de responder.
- Dos ejes, defender tu postura y cuidar lo que necesita la otra persona, dan cinco estilos de conflicto. Todos usamos los cinco, en proporciones distintas.
- Muchas parejas se atoran en un ciclo en el que una persona quiere hablar ya y la otra se retira. Basta con que una cambie su reacción para que el ciclo se afloje.
- Reconciliarse lleva tres pasos: una pausa de unos 20 minutos para que el cuerpo baje, una reparación emocional y volver al tema con un arranque suave.
Las peleas de pareja son dos personas hablando con la máxima intensidad de algo que les importa a las dos. Para reconciliarse, primero hay que bajarle a la lumbre: una pausa para que el cuerpo se calme, una reparación de lo emocional y solo después volver a lo que encendió todo. El mismo guion le sale natural a unas personas y a otras les dan ganas de huir en cuanto oyen “tenemos que hablar”, porque cada quien maneja el conflicto a su manera. Debajo de casi todas las peleas hay una necesidad que no se dijo, y cuando aparecen las amenazas o los golpes ya no se trata de un problema de comunicación.
¿Qué son las peleas de pareja? Se pelea por una cosa y duele la necesidad que no se dijo
Pelear no prueba que la relación vaya mal; lo que se mira en la investigación es la proporción de palabras buenas y malas durante la pelea, y si después se logra reparar.
Los investigadores John Gottman y Robert Levenson llevan desde los años setenta pidiendo a parejas que discutan en el laboratorio, durante 15 minutos, un tema de desacuerdo, y las han seguido durante años. Según el resumen del Gottman Institute, las parejas estables y satisfechas tienen, por cada intercambio negativo en plena pelea, unos cinco o más positivos: una frase de empatía, una broma, un gesto de asentir. Cuando la proporción baja a uno contra uno, o menos, es una señal a la que hay que ponerle atención. Ese mismo texto recoge una idea de Gottman: el enojo por sí solo no siempre daña, lo que hiere es el enojo mezclado con crítica, desprecio o actitud defensiva.
Otra cifra que se cita mucho: el equipo de Gottman calcula que cerca de 69 % de los conflictos de una pareja son “problemas perpetuos”, que salen de diferencias de personalidad o de necesidades y regresan una y otra vez. Por eso “otra vez peleamos por lo mismo” es tan común. Lo que cuenta es poder seguir hablándolo bien.
Lo que más lastima casi nunca es el tema que aparece en la superficie. Detrás de los platos sucios, la pregunta real suele ser “¿ves lo que yo hago?”:
| Por lo que se pelea | La necesidad que hay debajo | Cómo decirlo |
|---|---|---|
| Un mensaje con palomitas azules y tres horas sin respuesta | Qué lugar ocupo en tu cabeza | No necesito que contestes al instante, solo saber que te acuerdas de mí cuando te desocupas |
| Nochebuena con tu familia o con la mía | Que mi familia también cuente | Lo que me importa es que sea justo, no ir primero con la mía |
| Los platos que llevan tres días en el fregadero | Que se vea mi esfuerzo, un reparto justo | Estoy cansado o cansada, ¿podemos repartirnos quién los lava? |
| Otros audífonos que compró sin avisar | Sentirme segura o seguro con el futuro | Los ahorros me ponen nervioso o nerviosa, ¿ponemos un tope mensual entre los dos? |
| Veinte minutos tarde otra vez a la cita | Estar presente en tu cabeza | Mientras esperaba sentí que no era importante |
| Una broma delante de los amigos | La imagen propia, sentirme protegido o protegida | Esa broma me incomodó, en privado me lo tomo mejor |
Cuando la necesidad no se dice, la pelea escala fácil de “los platos” a “no te importo”. Si puedes decir lo de la tercera columna, hay más posibilidades de que la pelea se quede chica.
Cuatro tipos de pelea, cuatro formas de responder
La misma técnica de comunicación puede dar resultados opuestos según la pelea que estén teniendo, así que el primer paso es identificar cuál es.
En internet el consejo suele ser uno solo: empezar con “yo”, nunca acusar. La investigación es más matizada. McNulty y Russell (2010) siguieron a dos grupos de recién casados y encontraron que los reproches directos, las exigencias y las negativas (comunicación negativa directa) hacían caer la satisfacción más rápido en las parejas que solo tenían problemas pequeños. En quienes enfrentaban problemas graves, esa misma franqueza iba de la mano con una satisfacción más estable, porque el problema sí se atendía. La comunicación negativa indirecta, en cambio, se asociaba con menor satisfacción sin importar la gravedad.
Overall y McNulty (2017) lo dicen con más claridad: cuando el problema es serio y la otra persona puede cambiar, expresar el desacuerdo de frente ayuda, pero si esa persona no se siente lo bastante segura para escucharlo, la misma franqueza puede herir. Ante algo pequeño, algo que no va a cambiar o alguien que ya está a la defensiva, funcionan mejor la suavidad, la validación y el afecto.
Con esa lógica, las peleas se pueden clasificar en cuatro tipos:
| Tipo de pelea | Ejemplo cotidiano | Camino que suele funcionar | Error frecuente |
|---|---|---|---|
| Fricción menor | Qué cenar, a cuántos grados el aire acondicionado | Ceder, bromear, acordar algo rápido | Subir a “tú siempre haces esto” |
| Problema con solución | Reparto de quehaceres, plan del fin de semana | Hablar claro y fijar una regla entre los dos | Dar indirectas y esperar a que la otra persona lo note |
| Diferencia permanente | Ahorrador contra gastador, energía social distinta | Aceptar la diferencia y platicarla cada tanto | Querer convencer a la otra persona cada vez |
| Límite cruzado | Humillaciones, amenazas, control del celular y del dinero | Primero la seguridad, buscar ayuda externa | Creer que es un problema de comunicación y aguantar |
Un mismo tema puede caer en casillas distintas según la pareja. El Gottman Institute explica que los quehaceres, la crianza o la familia política, para unas parejas se resuelven de una vez y para otras tocan valores y regresan sin parar. Si no sabes en cuál está, pregúntate: “si acordáramos una regla, ¿me quedaría de verdad tranquilo o tranquila?”. Si sí, seguramente es un problema con solución; si no, es una diferencia permanente y lo que hace falta es un diálogo continuo. La cuarta casilla no es asunto de técnicas de comunicación, y más adelante tiene una sección propia.

¿Cómo peleas tú? Cinco estilos de conflicto
Ante un conflicto, cada persona equilibra dos cosas, defender su postura o cuidar lo que necesita la otra, y del cruce de esos dos ejes salen cinco estilos de conflicto.
Este marco de “doble preocupación” se usa desde hace décadas en la psicología de las organizaciones. Thomas (1992) repasa cómo se llegó a cinco modos de manejar el desacuerdo a partir de “afirmar lo propio” y “ir hacia el otro”, y Rahim (1983) desarrolló un cuestionario de estilos de conflicto interpersonal con dos ejes parecidos. El Thomas-Kilmann Conflict Mode Instrument (TKI), muy usado en capacitaciones de trabajo, pertenece a esta familia. Nuestro test de estilo de comunicación y conflictos retoma los mismos dos ejes, con preguntas y nombres escritos por nosotros: no es el TKI ni ningún cuestionario comercial.
En internet los cinco estilos circulan con nombres distintos, así que van todos juntos en esta tabla:
| Nombre en el sitio (apodo) | Nombre habitual | En plena pelea | Lo que la pareja cree ver |
|---|---|---|---|
| Estilo Directo (Rinoceronte Directo) | Competitivo | Dice las cosas de frente, con sus razones | Solo quieres ganar |
| Estilo Colaborador (Orangután Mediador) | Colaborador | Quiere poner sobre la mesa lo que necesita cada quien | Por una tontería hay que hacer junta |
| Estilo Negociador (Hipopótamo Negociador) | Transigente, de compromiso | Propone pronto un punto medio | Quieres acabar cuanto antes |
| Estilo Pausa (Perezoso Sereno) | Evitativo | Sale de la escena y lo retoma después | Te da igual |
| Estilo Generoso (Alpaca de Gran Corazón) | Complaciente, acomodaticio | Cede primero, pide perdón primero | Nunca tienes opinión |
Ninguno de los cinco es mejor que los demás, y la investigación de la sección anterior lo deja claro. El “yo lo digo tal cual” del Rinoceronte es justo lo que hace falta ante un problema grave que exige un cambio; aplicado a la temperatura del aire acondicionado, parece ganas de pleito. La pausa del Perezoso salva la situación cuando las dos personas están por perder el control; si después de la pausa nunca regresa, la otra persona solo ve una huida. La Alpaca cede con generosidad en lo pequeño, y si cede demasiado, sus propias necesidades acaban desapareciendo, algo que se parece un poco a la personalidad complaciente. El Hipopótamo resuelve rápido, con el riesgo de partir por la mitad justo lo que más le importaba a cada quien. El Orangután es lo más cercano al ideal de los manuales, y a cambio lleva mucho tiempo y cansa más cuando la otra persona no quiere entrarle.
Todas las personas usamos los cinco, en proporciones distintas, y no necesariamente igual con la pareja que con el jefe. Nuestro test tiene 30 preguntas: 20 situaciones (trabajo, pareja, familia, amistades) y 10 afirmaciones con las que se está más o menos de acuerdo. El resultado da una puntuación de uso para cada uno de los cinco modos (de 0 a 100, donde 50 corresponde a la puntuación bruta promedio de quien contestara totalmente al azar), además de tu modo principal, tu modo de respaldo y el que menos usas.
Después del test conviene intercambiar resultados. Saber que la otra persona es un Perezoso ayuda a no leer su “déjame pensarlo” como un “no me importa”.
El dúo que más se atora: una persona quiere hablar y la otra se retira
Un callejón muy común en pareja es que una persona quiere hablarlo ya y la otra necesita alejarse primero, de modo que mientras más persigue una, más se esconde la otra. En la investigación se llama patrón de “demanda y retirada” (demand/withdraw).
Suele resumirse como “ellas exigen, ellos huyen”, pero los estudios no son tan tajantes. Christensen y Heavey (1990) pidieron a 31 parejas que hablaran de dos temas: uno que la esposa quería cambiar y otro que el esposo quería cambiar. En conjunto, “la esposa persigue y el esposo se retira” es más frecuente que lo contrario, pero la diferencia solo aparece cuando se habla de lo que la esposa quiere cambiar. Con los temas del esposo, ninguna dirección domina claramente. Además, tanto ellas como ellos piden más cuando se trata de su propio deseo de cambio y se retiran más cuando el cambio lo pide la otra persona. Quién persigue y quién se esconde depende del género, pero en buena medida también de quién quiere cambiar la situación.

Este ciclo no es menor. Schrodt, Witt y Shimkowski (2014) reunieron 74 estudios y 14 255 personas: el patrón de demanda y retirada se asocia con resultados negativos individuales, de relación y de comunicación, con una fuerza moderada (r = 0.36), más marcada en parejas que ya estaban en dificultades.
Con los cinco estilos, lo que más se atora es un Rinoceronte o un Orangután (quieren hablar) frente a un Perezoso (quiere retirarse). Si quien persigue tiende al apego ansioso y quien se retira al apego evitativo, el ciclo se vuelve especialmente familiar. Para entender primero los cuatro tipos de apego, sirve leer qué es el apego y cuáles son sus cuatro estilos. El siguiente diagrama muestra, desde el apego, cómo da vueltas:
Para romper el ciclo no hay que esperar a que cambie la otra persona. Quien quiere hablar puede cambiar el “ahora mismo y todo aclarado” por un “sin prisa, a las nueve lo platicamos”; quien quiere retirarse puede cambiar el “desaparecer” por un “necesito media hora, a las nueve regreso”. Con que una sola persona cambie su reacción, la siguiente vuelta ya no arranca.
Tampoco conviene pegarle a cada quien la etiqueta fija de “la que persigue” y “el que se esconde”. Según Christensen y Heavey, al cambiar de tema los papeles pueden cambiar: hablando de ahorrar, tú persigues y la otra persona se esconde; hablando de mudarse a una zona más cerca de su trabajo, quizá persiga esa persona y te escondas tú. En vez de discutir de quién es la culpa, en un momento tranquilo se puede preguntar: “de este tema, ¿quién quiere más que las cosas cambien?”. Con la respuesta queda más claro quién debe bajar el ritmo primero y quién debe regresar primero.
Otras combinaciones frecuentes también tienen sus trampas:
| Combinación | Cómo se pelean | Qué sí hacer | Qué no hacer |
|---|---|---|---|
| Rinoceronte × Rinoceronte | Compiten por quién grita más y se alejan | Acordar que habla una persona y luego la otra | Pelear en el grupo de WhatsApp o frente a amistades |
| Rinoceronte × Alpaca | Se reconcilian rápido y la Alpaca lleva la cuenta en silencio | El Rinoceronte pregunta “¿y tú qué?” | Tomar el silencio como un sí |
| Hipopótamo × Orangután | Una quiere rápido, la otra quiere a fondo | Acordar antes qué se quiere resolver hoy | Proponer “cedamos los dos” sin haber entendido el problema |
| Alpaca × Alpaca | Las dos dicen “lo que tú quieras” y nadie plantea el problema | Turnarse para decir “en realidad preferiría…” | Adivinar y resentirse cuando se adivina mal |
| Perezoso × Perezoso | Casi no pelean, pero nada se resuelve | Fijar cada semana un rato para hablar de lo pendiente | Creer que no pelear es no tener problemas |
Cómo reconciliarse después de una pelea: enfriar, reparar y retomar
La reconciliación tiene un orden: primero baja el cuerpo, luego se repara lo emocional y solo al final se atiende el tema; querer razonar apenas termina la pelea suele convertirse en un segundo round.
Primer paso: una pausa de unos 20 minutos, con hora de regreso
En lo más intenso de una pelea se acelera el corazón, la respiración se agita y es difícil escuchar cualquier cosa; Gottman llama a ese estado inundación emocional (flooding). El Gottman Institute recomienda una pausa de unos veinte minutos haciendo algo que calme, sin ensayar mentalmente la siguiente respuesta. También cuentan un experimento: los investigadores interrumpieron a una pareja en plena discusión con el pretexto de ajustar un aparato, les pidieron que no hablaran del tema y que hojearan revistas media hora. Al retomar la conversación, el pulso de ambos había bajado notablemente y la interacción fue más positiva.
Una versión cotidiana: bajar a la tienda por un agua, caminar una vuelta a la manzana, darse un baño. Lo importante es la forma de decirlo, para que la otra persona sepa que vas a volver:
- “Estoy muy alterado o alterada, y si sigo va a salir algo peor. Dame media hora y a las diez lo platicamos en la sala.”
- “No quiero cerrar el tema, quiero hablarlo en mejores condiciones.”
El Perezoso es quien más necesita recordar la segunda parte. Una pausa sin hora de regreso, para la otra persona, es ley del hielo.

Segundo paso: tender un puente y recibir el de la otra persona
El intento de reparación (repair attempt) es uno de los conceptos centrales de Gottman: cualquier frase o gesto que evita que lo negativo siga escalando, aunque sea una tontería. Los artículos del Gottman Institute señalan que los intentos de reparación que fallan una y otra vez son una señal poco alentadora para la relación; incluso si en las peleas aparecen críticas o actitud defensiva, mientras se logre reparar, la relación aguanta.
El puente puede ser mínimo: llevar un café como le gusta, mandar un sticker que solo ustedes entienden, decir “¿estábamos peleando por los platos o por otra cosa?”. Recibirlo pesa igual: cuando la otra persona extiende la mano, primero se la toma, y el reclamo puede esperar. Si se rechazan varios puentes, deja de haber quien los tienda.
La capacidad de reparar también se ahorra en el día a día. Driver y Gottman (2004) observaron a 49 parejas de recién casados durante 10 minutos de cena en casa y 15 minutos de discusión de un conflicto, y vieron que las parejas con interacciones cotidianas más juguetonas y cálidas mostraban también más humor y ternura al pelear. Los investigadores advierten que es un estudio correlacional y que no permite afirmar causalidad. Para ver cómo ir guardando cariño en el día a día, sirve revisar las cinco formas de expresar el amor.
Cada uno de los cinco estilos tiene una frase de reparación que le sale más fácil:
- Rinoceronte Directo: “Hablé muy rápido. Dime tú primero y te escucho completo.”
- Orangután Mediador: “Hoy no hace falta llegar a una conclusión; quiero asegurarme de que estamos bien.”
- Hipopótamo Negociador: “Antes de cedernos a medias, quiero saber qué es lo que menos puedes soltar.”
- Perezoso Sereno: “Necesitaba calmarme, ya regresé, sigamos.”
- Alpaca de Gran Corazón: “Dije que no pasaba nada y sí pasaba un poquito.”
También circulan cifras muy precisas sobre reconciliarse, como “si la emoción negativa pasa de 24 horas ya es muy difícil repararla”. No encontramos una investigación original que las respalde. Fijarse en si alguien empieza a tender puentes dice más que contar las horas.
Tercer paso: al retomar el tema, los primeros tres minutos deciden
Carrère y Gottman (1999) analizaron 15 minutos de discusión de conflicto de 124 parejas de recién casados y vieron que solo con las emociones positivas y negativas de los primeros 3 minutos se podía predecir el resultado del matrimonio seis años después. Con eso, el Gottman Institute advierte que una discusión suele terminar como empieza: si arranca con un ataque, acaba al menos igual de tensa. Hay que matizar: la precisión de este tipo de predicciones se calculó casi siempre sobre la misma muestra, y cae bastante al hacer validación cruzada (Heyman & Smith Slep, 2001). Sirve como aviso de qué arranques son riesgosos, nada más.
La fórmula del arranque suave es: lo que pasó, lo que siento y una petición concreta, cambiando el “tú” por el “yo”. Entre los “cuatro jinetes del apocalipsis” de Gottman, la crítica, el desprecio, la actitud defensiva y el muro de piedra (cerrarse y no responder) son los que más dañan la relación, y el desprecio se considera el mejor predictor de divorcio. Al reformular, conviene quitar primero esos cuatro:
| Arranque duro (se vuelve segundo round) | Arranque suave (permite seguir hablando) |
|---|---|
| Otra vez me dejaste en visto, seguro no quieres ni hablarme | Te mandé tres mensajes y no contestaste, me puse nerviosa o nervioso, ¿me avisas cuando te desocupes? |
| Siempre eres igual, los quehaceres son siempre cosa mía | Los platos llevan tres días, estoy cansado, ¿podemos turnarnos? |
| Tu mamá no me soporta | La frase de la última comida me dolió, quiero hablar contigo de cómo responder la próxima vez |
| Es que a ti no te importo | Esta semana me sentí un poco dejado de lado, quisiera medio día solo para nosotros el fin de semana |
Si la pelea es sobre una diferencia permanente, el objetivo del tercer paso no tiene que ser “llegar a un resultado”. Según el Gottman Institute, lo importante es poder seguir hablando del tema con aceptación, y hasta con algo de humor; los problemas permanentes que no se pueden hablar se atascan y terminan alejando emocionalmente a las dos personas.
Pelear no es violencia: cuando ya no es un problema de comunicación
Pelear es que las dos personas puedan expresarse y no estar de acuerdo; cuando aparecen conductas que dan miedo, controlan o lastiman, ya no es un tema de estilo de pelea sino de seguridad.
| Comparación | Pelea (aunque sea fuerte, sigue en esta columna) | Límite cruzado |
|---|---|---|
| Espacio para hablar | Las dos personas pueden decir “no” | Una decide y la otra no se atreve a contradecir |
| Recursos que se usan | Gritos, palabras hirientes, disculpas después | Objetos arrojados, empujones, amenazas de terminar o de hacerse daño |
| Vida cotidiana | Después de pelear, cada quien sigue su vida | Revisar el celular, controlar con quién sales, manejar tu dinero |
| Lo que sientes | Enojo, resentimiento | Miedo; mides cada palabra antes de hablar |
La Organización Mundial de la Salud define la violencia de pareja como el comportamiento de una pareja o expareja que causa daño físico, sexual o psicológico, e incluye la agresión física, la coerción sexual, el abuso psicológico y las conductas de control. La misma ficha técnica indica que cerca de una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual de su pareja, o violencia sexual de alguien que no lo era. Una relación puede tener violencia sin que haya golpes. Aquí no se hace ningún juicio legal, porque las leyes cambian mucho de un país a otro.
Después de la pelea: qué practicar esta semana y cuándo buscar ayuda profesional
Las peleas no desaparecen de una relación. Lo que se puede practicar es lo que se acuerda antes de pelear, la pausa a media pelea y el regreso al tema cuando ya pasó.
Esta semana se pueden hacer cuatro cosas pequeñas:
- Acordar una seña de pausa: elijan una noche tranquila para decidir una frase de pausa y una hora de regreso predeterminada. En un artículo del Gottman Institute aparece una pareja que, cuando estaba a punto de perder el control, sacaba una bandera amarilla como las de los árbitros de futbol americano, y las dos personas habían acordado detenerse al verla.
- Clasificar la pelea más frecuente: con la tabla de la segunda sección, decidir si es una fricción menor, un problema con solución o una diferencia permanente, y con eso elegir entre fijar una regla o acordar platicarlo cada tanto.
- Intercambiar los estilos de conflicto: cada quien contesta el test de estilo de conflicto y comenta qué del modo principal de la otra persona le hizo click, y qué le gustaría que hiciera de más al pelear.
- Guardar un poco de cariño cada día: un agradecimiento concreto, un beso al llegar. Eso pesa el día que toca reparar. Si tras discutir te cuesta mucho tiempo recuperar la calma, puedes empezar con ejercicios de regulación emocional.

Vale la pena considerar terapia de pareja o terapia individual en estos casos: llevan mucho tiempo peleando por lo mismo y siempre se atoran en el mismo punto; aparecen seguido el desprecio o las humillaciones; una de las dos personas ya no quiere seguir reparando; o las peleas te quitan el sueño o afectan tu trabajo. Si la otra persona no quiere ir, ir sola o solo también puede ayudar, aunque sea para ver qué parte tienes en el ciclo. Cuando el ánimo esté tan bajo que ya no puedas más, llama a la Línea de la Vida (800 911 2000), gratuita y 24 horas en México. Si hay control, amenazas o violencia, busca la línea de atención a la violencia de tu país o llama a emergencias.
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Preguntas frecuentes
¿Qué son las peleas de pareja?
Son intercambios en los que dos personas defienden su opinión con mucha emoción. Casi siempre parecen ser sobre un tema concreto, pero debajo hay una necesidad que nadie dijo en voz alta, como sentirse importante o que el reparto sea justo. A quienes estudian las relaciones les interesa menos cuántas peleas hay que cómo se pelea y si después se repara.
¿Cómo se reconcilia una pareja después de una pelea?
Primero, una pausa de unos 20 minutos para que el cuerpo se calme, diciendo a qué hora vuelven a hablar. Luego, una frase de reparación, por ejemplo reconocer que te pasaste. Al final, regresa al tema con la fórmula “lo que pasó, lo que siento, lo que te pido”. Si la otra persona te tiende la mano, tómala primero; el reclamo puede esperar un rato.
¿Es normal que mi pareja y yo peleemos todo el tiempo?
Pelear es normal. El equipo de Gottman calcula que cerca de 69 % de los conflictos de una pareja nacen de diferencias de personalidad o de necesidades, así que vuelven una y otra vez. Conviene fijarse en si aparecen seguido el desprecio o la humillación, y en si después se logra reparar. Si llevan mucho tiempo atorados en lo mismo, una terapia de pareja puede ayudar.
¿Cuánto debe durar una pausa después de una pelea?
El cuerpo suele tardar más de 20 minutos en bajar de revoluciones, y en ese rato conviene hacer otra cosa en lugar de seguir discutiendo en tu cabeza. Que los sentimientos se calmen depende de cada quien. Decir “necesito calmarme, hablamos a las diez” le pone fin a la pausa y evita que se convierta en ley del hielo.
¿Qué hago si mi pareja me aplica la ley del hielo?
Distingue si la otra persona se está calmando o te está castigando con el silencio. Puedes mandar un mensaje sin reproches, como “quiero platicar lo de ayer, avísame cuando estés listo o lista”, y proponer una hora concreta. Si el silencio es el final de todas las peleas, busquen un momento tranquilo para acordar cómo será la próxima pausa.
¿Cómo distingo una pelea de la violencia?
En una pelea las dos personas pueden expresarse y decir que no. Si hay golpes, objetos arrojados, amenazas, revisión del celular, prohibición de ver amistades o control del dinero, y sientes miedo, ya se cruzó el límite. La OMS incluye en la violencia de pareja el abuso psicológico y las conductas de control. Si estás en peligro inmediato, llama al 911 en México o a la línea de emergencias de tu país.
Referencias
- Predicting Divorce among Newlyweds from the First Three Minutes of a Marital Conflict Discussion · Family Process (Carrère & Gottman) · 1999 · doi.org
- When "negative" behaviors are positive: A contextual analysis of the long-term effects of problem-solving behaviors on changes in relationship satisfaction · Journal of Personality and Social Psychology (McNulty & Russell) · 2010 · doi.org
- What type of communication during conflict is beneficial for intimate relationships? · Current Opinion in Psychology (Overall & McNulty) · 2017 · doi.org
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- Gender and social structure in the demand/withdraw pattern of marital conflict · Journal of Personality and Social Psychology (Christensen & Heavey) · 1990 · doi.org
- A Meta-Analytical Review of the Demand/Withdraw Pattern of Interaction and its Associations with Individual, Relational, and Communicative Outcomes · Communication Monographs (Schrodt, Witt & Shimkowski) · 2014 · doi.org
- Conflict and conflict management: Reflections and update · Journal of Organizational Behavior (Thomas) · 1992 · doi.org
- A Measure of Styles of Handling Interpersonal Conflict · Academy of Management Journal (Rahim) · 1983 · doi.org
- Daily Marital Interactions and Positive Affect During Marital Conflict Among Newlywed Couples · Family Process (Driver & Gottman) · 2004 · doi.org
- The Hazards of Predicting Divorce Without Crossvalidation · Journal of Marriage and Family (Heyman & Smith Slep) · 2001 · doi.org
- The Magic Relationship Ratio, According to Science · The Gottman Institute (Kyle Benson) · 2017 · www.gottman.com
- Managing Conflict: Solvable vs. Perpetual Problems · The Gottman Institute (Michael Fulwiler) · 2012 · www.gottman.com
- The Four Horsemen: Criticism, Contempt, Defensiveness, and Stonewalling · The Gottman Institute (Ellie Wilde) · 2013 · www.gottman.com
- Physiological Self-Soothing · The Gottman Institute (Ellie Wilde) · 2013 · www.gottman.com
- How to Fight Smarter: Soften Your Start-Up · The Gottman Institute (Ellie Wilde) · 2013 · www.gottman.com
- R is for Repair · The Gottman Institute (Zach Brittle) · 2014 · www.gottman.com
- Violence against women · World Health Organization · 2026 · www.who.int
- La Línea de la Vida 800 911 2000 · Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAMA), Gobierno de México · 2026 · www.gob.mx
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