Test de compatibilidad de pareja: qué importa según estudios
Equipo editorial de Type of You12 min de lectura

Ideas clave
- Un puntaje de compatibilidad retrata tu relación hoy, no la pronostica. En un análisis de 2020 de 43 estudios de parejas, los cuestionarios en gran medida no predijeron cómo cambiaba su calidad.
- En ese mismo análisis, sumar lo que reportó la pareja, o la personalidad y los rasgos de cualquiera de las dos personas, no mejoró las predicciones más allá de la visión propia de cada quien.
- En estudios de relaciones ya existentes, sentirse parecidos se asoció con la atracción; la similitud medida, no.
- Hasta 2012, especialistas en ciencia psicológica que revisaron sistemáticamente la evidencia concluyeron que lo que los sitios de citas decían de sus algoritmos de emparejamiento no tenía sustento.
- Un metaanálisis de 2011 de 64 estudios vinculó la hostilidad durante el conflicto con una menor satisfacción en la relación, y la intimidad y la resolución de problemas con una mayor satisfacción.
Un test de compatibilidad de pareja sirve para ver cómo luce tu relación para ti ahora mismo, en áreas como la comunicación, los conflictos y el cariño. No sirve para pronosticar cómo va a cambiar: en un análisis de 2020 con 43 estudios de parejas, los cambios en la calidad de la relación resultaron en gran medida impredecibles a partir de las respuestas a los cuestionarios.
Esa diferencia pesa justo en los momentos en que la gente sale a buscar un puntaje: seis meses después de firmar el contrato de renta, en plena discusión de siempre sobre a quién le toca lavar los trastes, o de regreso a casa después de un fin de semana con los suegros. Muchos de los estudios incluyeron parejas casadas o de novios formadas por un hombre y una mujer, y las muestras se describen donde importan. Las citas de estudios en inglés son traducciones nuestras.
¿Qué te dice un test de compatibilidad de pareja?
Un test de compatibilidad de pareja es capaz de describir cómo se siente la relación para ti en este punto, pero un estudio que su propio equipo llamó el mayor esfuerzo de análisis de datos en el estudio de las relaciones románticas encontró que las respuestas a los cuestionarios pronosticaban mal cómo iban a cambiar las relaciones.
Ese estudio, publicado en 2020 en Proceedings of the National Academy of Sciences por Samantha Joel y varias decenas de colegas, reunió a 11,196 parejas de 43 estudios longitudinales realizados por 29 laboratorios de investigación. El equipo usó aprendizaje automático para medir qué tan bien las respuestas que la gente dio al inicio de cada estudio predecían qué tan satisfecha y comprometida estaba, tanto en ese momento como después. Las respuestas predecían el nivel de satisfacción al inicio de un estudio mejor que al final, y fallaban al predecir cuánto iba a subir o bajar: ningún análisis de ese cambio explicó más del 5% de la varianza, en un periodo que por lo general era de uno a dos años. El cambio en el compromiso fue, en palabras del artículo, «en general, impredecible».
El equipo propuso una conjetura sobre el porqué. El cambio, escribieron, «probablemente depende del contexto externo, de procesos de conducta o de otros factores que también van cambiando con el tiempo». Un despido, una mudanza a otra ciudad por un trabajo nuevo o que se enferme el papá o la mamá son el tipo de sucesos externos a los que apunta esa explicación. La página del test dice algo parecido con palabras más sencillas: «Tu resultado refleja cómo respondiste esta vez».
La compatibilidad según el signo zodiacal, el nombre o la fecha de nacimiento es otra cuestión, y nuestra guía de compatibilidad numerológica analiza la versión que usa los números de la fecha de nacimiento.

¿Qué predice de verdad una relación feliz?
En el mismo análisis de 2020, la forma en que cada persona veía la relación explicó hasta el 45% de la variación en su satisfacción al inicio, y sumar lo que reportó la pareja, o la personalidad y los rasgos de cualquiera de las dos personas, no mejoró esa predicción.
Los juicios concretos que encabezaron la lista, como el aprecio y qué tan comprometida se veía la pareja, se tratan en nuestra guía de compatibilidad numerológica.
«La forma en que cada persona veía la relación» se refiere a sus propias calificaciones de cosas como el conflicto y el cariño. Los reportes de la pareja eran lo que esa otra persona decía en los mismos estudios, en sus propios cuestionarios, sobre sí misma y sobre la relación. La visión propia de la relación predijo el 45% de la satisfacción al inicio de un estudio, y lo que la pareja reportó sobre la relación predijo el 15%. Al sumar los reportes de la pareja, la cifra llegó al 46%, y con todas las medidas en un mismo modelo fue del 44%, algo que el equipo describió como no aportar «ningún poder predictivo» más allá de la visión propia. Al final de los estudios, la visión propia todavía predecía hasta el 18%.
La personalidad y otros rasgos individuales sí contaron por sí solos. Medidas como el neuroticismo, la edad y el género predijeron hasta el 21% de la calidad de la relación al inicio y hasta el 12% al final. Sumaron poco o nada una vez que la visión de la persona sobre la relación ya estaba en el modelo. El equipo no interpretó esto como que los sentimientos o los rasgos de la pareja no importen. Una posibilidad que planteó es que esos factores actúan de forma indirecta, al moldear la experiencia diaria de la relación que las propias calificaciones de la persona ya captan.
El artículo señala que la ventaja de las medidas de la relación sobre los rasgos individuales coincide con revisiones anteriores del campo. Una de ellas, de Benjamin Karney y Thomas Bradbury en 1995, revisó 115 estudios longitudinales que representaban a más de 45,000 matrimonios.
El equipo también detalló los límites del estudio. Los 43 conjuntos de datos venían de países occidentales: Estados Unidos, Canadá, Suiza, Nueva Zelanda, Países Bajos e Israel. De las 1,149 medidas de la relación que se probaron, el 99.4% eran escalas de autorreporte y no observaciones de cómo se comportaban de verdad las parejas. Los factores externos como el ingreso y el estrés también eran autorreportados, así que los resultados no dicen nada sobre registros como declaraciones de impuestos o medidas biológicas del estrés. Más conjuntos de datos venían de laboratorios de psicología que de sociología, comunicación o estudios de la familia. Y el cambio que se buscaba predecir por lo general se siguió durante uno a dos años.
¿Hay que parecerse para ser compatibles?
Parecerse importa menos de lo que suena: en estudios de relaciones ya existentes, sentirse parecidos se asoció con la atracción, y la similitud medida no.
Un metaanálisis de 2008 de Montoya, Horton y Kirchner reunió 460 tamaños del efecto de 313 estudios. En conjunto, tanto la similitud real, es decir, qué tan parecidas eran de verdad dos personas en las mediciones, como la similitud percibida, es decir, qué tan parecidas creían ser, se asociaron con la atracción. La similitud real sí pesó en estudios donde la gente tuvo poca o ninguna interacción. La diferencia apareció entre personas que ya se conocían bien: en relaciones ya existentes, la similitud real dejó de predecir la atracción, mientras que la percibida la seguía prediciendo.
Otro estudio, de 2010, de Dyrenforth y sus colegas, con muestras representativas a nivel nacional de Australia, Reino Unido y Alemania, encontró que, una vez tomados en cuenta los efectos de la personalidad propia de cada integrante de la pareja, la similitud de personalidad explicaba menos del 0.5% de la variación en la satisfacción con la relación.
En la vida diaria, una persona arma la lista del súper por pasillos y la otra compra lo que se le antoja en el momento. En papel parecen opuestas, y aun así pueden sentir que están en la misma sintonía sobre lo que importa. El metaanálisis sobre similitud midió la atracción y no la felicidad a largo plazo, así que habla más de sentir atracción por alguien que de cómo le va a ir a una relación.

¿Funcionan los algoritmos de emparejamiento?
Hasta 2012, especialistas en ciencia psicológica que revisaron sistemáticamente la evidencia concluyeron que lo que los sitios de citas decían de sus algoritmos de emparejamiento no tenía sustento. Un estudio de citas rápidas de 2017 encontró que los rasgos y las preferencias medidos antes de que la gente se conociera no lograban predecir qué dos personas se iban a sentir atraídas entre sí.
La conclusión de 2012 viene de un comunicado de prensa de la Association for Psychological Science sobre un artículo en su revista Psychological Science in the Public Interest. «Hasta la fecha, no hay evidencia convincente de que algún algoritmo de emparejamiento de citas en línea funcione de verdad», dijo en el comunicado Eli Finkel, quien encabezó el artículo. El comunicado también señalaba que los predictores más sólidos del bienestar en una relación, «como el estilo de interacción de la pareja y su capacidad para sortear circunstancias estresantes, no se pueden evaluar con ese tipo de datos», es decir, con información sobre dos personas reunida antes de que se conozcan.
El estudio de 2017, de Samantha Joel, Paul Eastwick y Eli Finkel, puso esa idea a prueba de forma directa en dos estudios de citas rápidas. Las personas participantes llenaron de antemano más de 100 medidas de sus rasgos y preferencias. Con esas respuestas, el aprendizaje automático lograba predecir cuánto tendía una persona a desear a otras y a ser deseada en general, pero no la atracción propia de una pareja en particular.
Un algoritmo de emparejamiento adivina antes de que dos personas hayan platicado siquiera una vez. Alguien que evalúa una relación en la que ya está responde a otro tipo de pregunta.

Pelear no es el problema; el problema es cómo se reconcilian
Que una pareja discuta no la condena: la investigación vincula la hostilidad y la falta de calidez con peores resultados.
Un metaanálisis de 2011 de Erica Woodin, con 64 estudios y 5,071 parejas, encontró que la hostilidad durante el conflicto se asociaba de forma constante con una menor satisfacción en la relación, con un efecto de tamaño mediano. La intimidad y la resolución de problemas durante el conflicto estaban muy ligadas a una mayor satisfacción, también con un tamaño mediano, y hombres y mujeres se diferenciaban solo un poco en qué tan seguido mostraban estas conductas.
El momento también cuenta, según un estudio de 14 años de John Gottman y Robert Levenson publicado en 2000. La emoción negativa durante el conflicto predijo los divorcios que llegaron pronto en el matrimonio. La falta de emoción positiva, tanto en la conversación cotidiana como en el conflicto, predijo los divorcios que llegaron más tarde.
Un estudio de 2015 con recién casados, de John Gottman, Janice Driver y Amber Tabares, discute los intentos de reparación una vez que empezó el conflicto. Formas prácticas de reconciliarse después de una pelea están en nuestra guía sobre peleas de pareja.

Algunas discusiones no tienen nada que ver con la comunicación. Cuando las peleas traen miedo, control o daño, el problema ya no es cómo hablan dos personas, y nuestra guía lo trata en la sección sobre cuando ya no es un problema de comunicación.
Las cinco áreas que revisa el test y lo que dice la investigación de cada una
El test da un puntaje del 0 al 100 en cinco áreas: comunicación, peleas y reconciliación, rumbo en común, cariño y chispa, y quehaceres y dinero. Cada una es un área que la investigación sobre relaciones ha estudiado.
Lo responde una sola persona, con 30 preguntas sobre la relación tal como la ve, y el resultado incluye un radar de la relación, tres preguntas para platicar y un ritual semanal. Cada fila de la tabla junta un área con uno o dos estudios sobre el mismo tema.
| Área | Con qué la relaciona la investigación | Estudio | Para leer más |
|---|---|---|---|
| Comunicación | La comunicación negativa antes de casarse se asoció con menor ajuste en el matrimonio después | Markman et al. 2010 | Sin guía |
| Peleas y reconciliación | Intentos de reparación durante el conflicto | Gottman et al. 2015 | Peleas de pareja |
| Rumbo en común | Las metas en choque se asociaron con menor calidad de la relación | Gere y Schimmack 2013 | Sin guía |
| Cariño y chispa | El contacto físico se asoció con mejor ánimo en la pareja | Debrot et al. 2013 | Lenguajes del amor |
| Quehaceres y dinero | Sentir que el reparto es justo; peleas de dinero que se repiten | Carlson et al. 2016; Papp et al. 2009 | Personalidad financiera |
Esta guía no describe cómo el test calcula el puntaje de cada área, y los estudios de la tabla son investigación sobre los mismos temas, no la base del test.
En comunicación, un estudio de 2010 encabezado por Howard Markman reclutó a parejas que planeaban casarse a través de las organizaciones religiosas que iban a oficiar sus bodas, como parte de un estudio sobre un programa de educación prematrimonial. La comunicación negativa antes de la boda, ya fuera observada por el equipo de investigación o reportada por las propias parejas, se asoció con un menor ajuste matrimonial durante los primeros cinco años. La comunicación positiva observada antes de la boda no se asoció. En cuanto al divorcio, la negatividad autorreportada tuvo una relación significativa, mientras que las medidas observadas solo se acercaron a la significancia, y el equipo señaló que el número reducido de divorcios limitaba lo que el estudio era capaz de detectar.
En cuanto al rumbo en común, en un estudio con 105 parejas de novios, Judith Gere y Ulrich Schimmack encontraron que entre más reportaba una persona que sus metas chocaban con las de su pareja, más bajos eran la calidad de su relación y su bienestar. Es un estudio correlacional, así que muestra que ambas cosas estaban ligadas, no que una causara la otra. Un ejemplo es que una persona busque una oferta de trabajo en Monterrey mientras la otra acaba de echar raíces cerca de su familia en Guadalajara.

En cariño y chispa, un estudio de 2013 de Anik Debrot y sus colegas pidió a 102 parejas de novios que reportaran en un diario electrónico cuatro veces al día durante una semana. El contacto físico en respuesta al ánimo de la pareja, como un abrazo u otra caricia, se asoció con un mejor ánimo en la persona que lo recibía, y esa relación pasaba por una sensación de intimidad psicológica. Quienes recibieron más contacto durante esa semana también reportaron mayor bienestar psicológico seis meses después. Las otras formas en que la gente da y recibe cariño son el tema de nuestra guía de lenguajes del amor.
Estos estudios describen patrones en grupos de parejas, y ninguno es capaz de ubicar una relación en particular en una escala. Tu puntaje refleja la relación tal como la ves desde tu lado.
Quehaceres y dinero: lo justo del reparto y las peleas que se repiten
Con los quehaceres, lo que parece pesar es si el reparto se siente justo; con el dinero, las peleas no son las más comunes, pero son las que siempre regresan.
Daniel Carlson y sus colegas analizaron dos encuestas a parejas, una de 1992 a 1994 y otra de 2006. La forma en que las parejas se repartían las tareas de la casa se vinculaba con la relación de manera distinta en los dos periodos, y el equipo atribuyó el cambio a que la percepción de justicia fue ganando peso con el tiempo. Las actitudes se movieron en la misma dirección. En una encuesta de 2007 del Pew Research Center, el 62% de las personas adultas en Estados Unidos dijo que compartir los quehaceres era muy importante para un matrimonio exitoso, frente al 47% en 1990, lo que lo colocó en tercer lugar entre nueve aspectos. Fue una encuesta de opiniones en 2007, no evidencia sobre qué matrimonios duran.
El dinero es otra historia. En un estudio con diarios de Lauren Papp, Mark Cummings y Marcie Goeke-Morey, 100 parejas casadas con al menos un hijo o hija de 8 a 16 años, en su mayoría blancas, registraron sus desacuerdos en casa entre 1999 y 2000. Los hijos fueron el tema más común, seguidos de los quehaceres, la comunicación y el tiempo libre. El dinero quedó en sexto lugar en los diarios de los esposos y en quinto en los de las esposas, pero los conflictos por dinero tenían más probabilidad de volverse un problema recurrente y con más frecuencia quedaban sin resolver. Para muchas parejas hoy, el equivalente sería dividir la renta con transferencias que nunca terminan de sentirse parejas. Hay más sobre parejas y dinero en nuestra guía de personalidad financiera.

Cómo usar tu resultado: una conversación, no un veredicto
Un puntaje de compatibilidad es el punto de partida de una conversación, no un veredicto sobre la relación.
La página de resultados incluye tres preguntas para platicar y un ritual semanal. Los estudios de esta guía tocan los mismos temas: cómo se reparó la última discusión, si el reparto de los quehaceres todavía se siente justo o en qué punto dos planes de vida jalan en direcciones distintas. Como los cambios en la calidad de la relación fueron tan difíciles de predecir en el análisis de 2020, un puntaje describe un momento, no un destino.
Si tu pareja también quiere participar, están el Test de lenguajes del amor y el Test de estilo de comunicación y conflictos: cada persona los hace por su cuenta, y después platican sobre lo que le salió a cada quien.
Si la confianza y la cercanía salen una y otra vez, nuestra guía de tipos de apego explica de dónde vienen esos patrones.
Un puntaje puede abrir una conversación que de otro modo quizá esperaría a la próxima pelea. Hagas lo que hagas con él, tu resultado muestra la relación tal como la respondiste hoy.
Haz el test
Preguntas frecuentes
¿Hay algún test de compatibilidad de pareja gratis?
El Test de compatibilidad de pareja de Type of You es gratis: 30 preguntas, unos seis minutos, y el resultado completo aparece al instante, sin registrarte. Lo responde una sola persona sobre la relación tal como la ve, y está pensado para la autorreflexión y para abrir una conversación, no como un diagnóstico.
¿Un test de compatibilidad puede predecir si vamos a terminar?
El estudio citado aquí no dio seguimiento a las rupturas. En un análisis de 2020 con 43 estudios longitudinales de parejas, lo que la gente sentía sobre su relación predecía bien su satisfacción del momento, pero los cambios en la calidad de la relación con el tiempo fueron en gran medida impredecibles a partir de cuestionarios (Joel et al. 2020).
¿Una pareja necesita parecerse para ser compatible?
Menos de lo que se cree. En relaciones ya existentes, sentirse parecidos se asoció con la atracción y la similitud medida no (Montoya et al. 2008), y en muestras grandes de parejas casadas, una vez tomada en cuenta la personalidad propia de cada integrante, la similitud de personalidad explicó menos del 0.5% de las diferencias en la satisfacción con la relación (Dyrenforth et al. 2010).
¿De verdad funcionan los algoritmos de emparejamiento de las apps de citas?
Hasta 2012, especialistas en ciencia psicológica que revisaron sistemáticamente la evidencia concluyeron que lo que los sitios de citas decían de sus algoritmos de emparejamiento no tenía sustento. Así resumió la revisión la Association for Psychological Science en un comunicado de prensa. Un estudio posterior de citas rápidas no logró predecir qué dos personas iban a conectar a partir de rasgos y preferencias medidos de antemano (Joel et al. 2017).
¿Es mejor hacer un test de compatibilidad por separado o juntos?
Este test de compatibilidad lo responde una sola persona, sobre la relación tal como la ve. Si tu pareja también quiere participar, están el Test de lenguajes del amor y el Test de estilo de comunicación y conflictos: cada persona los hace por su cuenta, y después platican sobre lo que le salió a cada quien.
¿Por qué pelean más las parejas? ¿Por dinero?
No siempre. En un estudio con diarios de 100 parejas casadas con al menos un hijo o hija de 8 a 16 años, realizado entre 1999 y 2000, los hijos fueron el tema más frecuente, seguidos de los quehaceres, la comunicación y el tiempo libre; el dinero quedó en quinto o sexto lugar, pero esas discusiones se repetían más y con más frecuencia quedaban sin resolver (Papp et al. 2009).
Referencias
- Machine learning uncovers the most robust self-report predictors of relationship quality across 43 longitudinal couples studies · Proceedings of the National Academy of Sciences, 117(32), 19061-19071 · 2020 · doi.org
- Is actual similarity necessary for attraction? A meta-analysis of actual and perceived similarity · Journal of Social and Personal Relationships, 25(6), 889-922 · 2008 · doi.org
- Repair during marital conflict in newlyweds: How couples move from attack–defend to collaboration · Journal of Family Psychotherapy, 26(2), 85-108 · 2015 · doi.org
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- Grading The Online Dating Industry · Association for Psychological Science (news release) · 2012 · www.psychologicalscience.org
- Is romantic desire predictable? Machine learning applied to initial romantic attraction · Psychological Science, 28(10), 1478-1489 · 2017 · doi.org
- Predicting relationship and life satisfaction from personality in nationally representative samples from three countries: The relative importance of actor, partner, and similarity effects · Journal of Personality and Social Psychology, 99(4), 690-702 · 2010 · doi.org
- The longitudinal course of marital quality and stability: A review of theory, method, and research · Psychological Bulletin, 118(1), 3-34 · 1995 · doi.org
- A two-dimensional approach to relationship conflict: Meta-analytic findings · Journal of Family Psychology, 25(3), 325-335 · 2011 · doi.org
- The timing of divorce: Predicting when a couple will divorce over a 14-year period · Journal of Marriage and Family, 62(3), 737-745 · 2000 · doi.org
- The premarital communication roots of marital distress and divorce: The first five years of marriage · Journal of Family Psychology, 24(3), 289-298 · 2010 · doi.org
- When romantic partners’ goals conflict: Effects on relationship quality and subjective well-being · Journal of Happiness Studies, 14(1), 37-49 · 2013 · doi.org
- Touch as an interpersonal emotion regulation process in couples’ daily lives: The mediating role of psychological intimacy · Personality and Social Psychology Bulletin, 39(10), 1373-1385 · 2013 · doi.org
- The gendered division of housework and couples’ sexual relationships: A reexamination · Journal of Marriage and Family, 78(4), 975-995 · 2016 · doi.org
- Modern Marriage: "I Like Hugs. I Like Kisses. But What I Really Love is Help with the Dishes." · Pew Research Center · 2007 · www.pewresearch.org
- For richer, for poorer: Money as a topic of marital conflict in the home · Family Relations, 58(1), 91-103 · 2009 · doi.org
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