Apego desorganizado: qué es, causas y cómo relacionarte
Equipo editorial de Type of You16 min de lectura

Ideas clave
- El apego desorganizado (temeroso-evitativo en adultos) es una tendencia con ansiedad y evitación de apego altas: quieres que te quieran y temes salir lastimado al acercarte.
- El desorganizado del bebé, el temeroso del adulto y las dos puntuaciones altas de un cuestionario son tres mediciones distintas, y no se pueden igualar sin más.
- «Ambivalente» designa, en los estudios con bebés, lo que en el adulto sería el estilo ansioso, no el desorganizado. Al leer, conviene fijarse en qué quiso decir cada autor.
- El maltrato infantil se asocia con el apego inseguro adulto, pero la correlación en un metaanálisis es de alrededor de 0.2: no se puede concluir que quien lo tiene fue lastimado.
- Decir «ahorita estoy muy confundido o confundida» y acordar una pausa con hora de regreso ayuda más a mantenerse en la relación que el frío y caliente.
El apego desorganizado en adultos (también llamado apego temeroso-evitativo o fearful-avoidant) es una tendencia de querer que te quieran y, al mismo tiempo, temer que acercarte te lastime: tanto la ansiedad como la evitación de apego están altas. En nuestro test este resultado se llama Apego desorganizado, con el apodo «Gato que va y viene». No es un diagnóstico ni significa que hayas vivido algo terrible. Se parece más a tener dos alarmas sonando a la vez, una que grita «no te vayas» y otra que grita «huye», y quien más se agota casi siempre es uno mismo.
¿Qué es el apego desorganizado? Ansiedad y evitación, las dos altas
El apego desorganizado, o temeroso-evitativo, es la casilla del mapa de apego adulto donde la ansiedad es alta y la evitación también: te preocupa que te dejen y, a la vez, sientes que acercarte y depender de alguien no es seguro.
Los dos ejes que más se usan para describir el apego adulto son la ansiedad de apego (cuánto temes el rechazo o el abandono) y la evitación de apego (cuánta incomodidad te dan la intimidad y depender). La guía ¿Qué es el apego? Los 4 estilos, sus causas y cómo cambian explica cómo se reparten los cuatro tipos; aquí solo se amplía la esquina superior derecha.
El nombre «temeroso» viene de Bartholomew y Horowitz (1991). Ellos clasificaron a los adultos en cuatro tipos según cómo se ven a sí mismos y cómo ven a los demás, y el temeroso es la combinación con ambas visiones negativas: la creencia de fondo sería «quizá no merezco que me quieran» más «quien se me acerque podría lastimarme». Por eso el temeroso no es alguien que no quiera intimidad: la quiere, solo que le da mucho miedo. Después, Brennan, Clark y Shaver (1998) agruparon a las personas por sus puntajes de ansiedad y evitación, y los cuatro grupos coincidieron bastante con esas cuatro categorías; Fraley y colaboradores (2015) encontraron que el apego se parece más a un grado continuo que a cuatro cajas. Por eso lo más exacto es decir «mi ansiedad y mi evitación están altas», y hay quien es un poco más ansioso y quien es un poco más evitativo.
Nuestro test de estilo de apego usa esta lógica: 14 situaciones acumulan un puntaje de ansiedad y otro de evitación, y si ambos quedan en el umbral o por encima, el resultado es apego desorganizado. Los umbrales son un promedio teórico calculado con el peso de las preguntas: unos 43 puntos en ansiedad y unos 48 en evitación (sobre 100); la página de resultados muestra tus dos puntajes. Y una aclaración de vocabulario: «desorganizado», «temeroso» y «temeroso-evitativo» se usan en este texto para la misma casilla adulta, y «evitativo» se refiere aquí a la evitación de apego.
Temeroso, desorganizado, ambivalente: nombres que se mezclan en la misma casilla
«Temeroso», «desorganizado» y «ambivalente» circulan en internet como sinónimos, pero vienen de estudios distintos y miden cosas distintas.
| Nombre | Origen | Cómo se mide | Qué describe |
|---|---|---|---|
| Desorganizado | Main y Solomon, 1986 y 1990 | Observar al bebé al reunirse con quien lo cuida | Un niño sin una estrategia coherente |
| Temeroso (fearful) | Bartholomew y Horowitz, 1991 | Entrevista y autoinforme en adultos | Se ve mal y no confía en los demás |
| Ansiedad y evitación altas | Brennan y colaboradores, 1998 | Dos puntajes de un cuestionario | Un grado, no un tipo |
| Ambivalente | Ainsworth y colaboradores, 1978 | Observar al bebé al reunirse con quien lo cuida | Pegajoso y enojado; equivale al ansioso |
El «desorganizado» de la primera fila (disorganized) es en realidad una categoría de los estudios con bebés: Main y Solomon notaron que, en el experimento de la «situación extraña», algunos niños, cuando volvía quien los cuidaba, se acercaban mientras mostraban miedo o se quedaban de pronto congelados. Los investigadores suelen entenderlo como un «miedo sin salida»: querer acercarse a quien cuida para que consuele y, a la vez, querer huir de quien da miedo (Duschinsky, 2018). La imagen del adulto que «quiere acercarse y huir» se tomó prestada de ahí.
Pero solo se tomó prestada la imagen. Roisman y colaboradores (2007) reunieron 10 estudios con 961 personas en total y encontraron que la seguridad de apego adulta evaluada con una entrevista y los puntajes de ansiedad y evitación que las mismas personas contestaban tenían una correlación media de solo r = 0.09, entre «minúscula» y «pequeña» según el criterio habitual. Si dos mediciones en adultos apenas coinciden, es todavía más difícil conectar una categoría observada en bebés con los puntajes de autoinforme del adulto. Por eso la línea recta «de niño fue desorganizado, de adulto es temeroso» no tiene, por ahora, evidencia suficiente. Nuestro test, como casi todos los de internet, mide la tercera fila: tus dos puntajes.
El malentendido más frecuente está en la cuarta fila. Lo que Ainsworth y colaboradores (1978) llamaron «ambivalente» (también «ansioso-ambivalente» o «resistente») describe al niño que, cuando vuelve quien lo cuida, se pega y se enoja y no hay quien lo calme; conceptualmente corresponde al estilo ansioso del adulto. Algunos textos dicen «el apego desorganizado también se llama ambivalente», seguramente porque ambos suenan contradictorios, pero en la literatura son dos categorías diferentes.
Características del apego desorganizado: acelerador y freno al mismo tiempo
Lo más visible del apego desorganizado es que «acercarse» y «retirarse» se turnan: cuando la otra persona se acerca mucho, quieres retroceder, y cuando se enfría, te entra el pánico. Desde fuera se ve como frío y caliente; por dentro, como dos personas peleando por el volante.
Mikulincer y Shaver (2019) señalan, al resumir la investigación, que quienes tienen ansiedad alta ante una amenaza en la relación tienden a la «hiperactivación» y se aferran con más fuerza, mientras que quienes tienen evitación alta tienden a «desactivarse», tomar distancia y reprimir lo que sienten. Con ambos puntajes altos, se puede imaginar que las dos estrategias viven en la misma persona y gana la que en ese momento da más miedo: si te asusta que te dejen, aceleras; si te asusta que se acerquen demasiado, frenas. Es una metáfora basada en el modelo de dos ejes, no un mecanismo medido directamente, pero explica por qué una misma persona puede ser pegajosa y fría en el mismo día.
En la vida diaria, se ve así:
- Al conocerse se entrega por completo y, cuando la otra persona dice «creo que me estoy enamorando de ti», le dan ganas de desaparecer unos días.
- Escribe en WhatsApp un párrafo entero de lo que siente, lo borra todo y manda solo un sticker.
- Nota rápido que el tono de la otra persona se enfrió (como la persona ansiosa), pero su reacción a eso es dar un paso atrás y esperar a que la busquen.
- En una pelea suelta un «pues terminemos», se arrepiente en el acto y de madrugada quiere escribir y no se atreve.
- Cuando la cuidan bien, se inquieta y piensa: «¿y si después lo quita?».
- Después de terminar, no lo suelta: quiere volver y teme repetir el mismo guion, y se queda dando vueltas mucho tiempo.
Las diferencias entre los tres estilos inseguros se ven mejor en una misma escena:
| Situación | Ansioso | Evitativo | Desorganizado |
|---|---|---|---|
| La otra persona dice «me gustas mucho» | Se alegra y quiere más confirmación | Se incomoda y cambia de tema | Se emociona y enseguida quiere huir |
| Esta semana anda muy ocupada | Pregunta seguido si está bien | Aprovecha para hacer lo suyo | Finge que no pasa nada y por dentro se agita |
| Propone un viaje juntos | Ya está armando el itinerario | Siente que va muy rápido | Dice que sí y luego busca excusas |
| La otra persona está triste y necesita compañía | Se queda a su lado con todo | Prefiere razonar | Quiere acompañar, pero teme hacerlo mal |
Quien siente que acercarse es molesto y que solo está muy bien se parece más al estilo evitativo (en apego evitativo hay una comparación); quien solo teme que lo dejen y casi no quiere huir se parece más al apego ansioso. Tener ambos reflejos, a veces en el mismo día, es lo que apunta al desorganizado.
¿En qué se diferencia del TLP y del TEPT?
El apego desorganizado es una tendencia en la relación; el trastorno límite de la personalidad y el trastorno de estrés postraumático son diagnósticos que requieren evaluación profesional. Pueden coincidir en una misma persona, pero no se sustituyen entre sí.
Se mencionan juntos porque la investigación sí encuentra un traslape. Agrawal y colaboradores (2004) revisaron 13 estudios, y todos hallaron una fuerte asociación entre el trastorno límite de la personalidad (TLP) y el apego inseguro, sobre todo el no resuelto, el preocupado y el temeroso. Pero eso significa «en el TLP es frecuente el temeroso»; concluir lo contrario, que quien es más temeroso podría tener TLP, no se sostiene.
| Comparación | Apego desorganizado | Trastorno límite | Estrés postraumático |
|---|---|---|---|
| Qué es | Una tendencia dentro de la relación | Un trastorno de la personalidad | Un trastorno tras un trauma |
| Cómo se ve | Querer acercarse y a la vez retirarse | Impulsividad, autolesión, emociones intensas | Revivir, evitar, estar en alerta |
| Alcance | Sobre todo la pareja | Duradero y en muchas situaciones | Afecta varias áreas de la vida diaria |
| Cómo se determina | Un cuestionario indica la tendencia | Evaluación profesional | Evaluación profesional |
La descripción del TLP en la tabla sigue al MSD Manual: inestabilidad duradera en las relaciones, la imagen de uno mismo y las emociones, con impulsividad, que aparece al inicio de la adultez. La del TEPT sigue la hoja informativa de la Organización Mundial de la Salud: aparece después de un evento traumático, y la mayoría de quienes viven un trauma se recupera con el tiempo. Si te preocupa cumplir con alguno de los dos últimos, lo indicado es una evaluación con un psiquiatra o psicólogo clínico; ningún test de internet, incluido el de este sitio, puede responderlo.
¿Por qué pasa? Lo que la investigación puede decir y lo que no
El apego desorganizado se asocia con cuidados tempranos inestables y atemorizantes, pero esa asociación no es tan fuerte como para concluir que «seguro te lastimaron».
Primero, los estudios con bebés. Cyr y colaboradores (2010) reunieron 55 estudios con 4,792 niños: comparados con los de otras familias de alto riesgo, los niños maltratados se clasificaban como desorganizados con una frecuencia claramente mayor, con un tamaño de efecto grande (d = 2.19). Pero el mismo trabajo también encontró que, en familias que acumulaban 5 riesgos socioeconómicos, la proporción de desorganizados no difería de forma significativa de la del grupo maltratado; los autores creen que la suma del estrés socioeconómico puede pesar casi lo mismo que el maltrato. Cuando quien cuida está rebasado por la vida, el niño también puede vivir que «quien se acerca a veces es confiable y a veces da miedo».
En 2017, 43 investigadores del apego publicaron juntos una revisión que aclara varios malentendidos muy difundidos: el apego desorganizado del bebé no es una prueba confiable de que el niño haya sido maltratado, no es un buen predictor de trastornos psicológicos ni es un rasgo que dure toda la vida sin cambiar (Granqvist et al., 2017).
En los adultos, el metaanálisis de Li y colaboradores (2026) reunió 211 estudios con 82,376 participantes: el maltrato infantil se correlacionaba con la ansiedad de apego adulta con r = 0.23 y con la evitación con r = 0.20, y el abuso emocional tenía la asociación más fuerte. En palabras llanas: una correlación de alrededor de 0.2 quiere decir que sí hay relación, pero explica solo un 4 o 5% de las diferencias entre personas. Quien fue lastimado no necesariamente tiene un apego inseguro de adulto; y al revés, tener ansiedad y evitación altas no significa que haya habido maltrato.
Las tendencias de apego del adulto también se siguen moldeando en las relaciones posteriores (Arriaga y colaboradores, 2018). Una primera relación con infidelidades o una expareja que respondía a cada pelea con una semana de silencio pueden enseñar que «acercarse es bonito, pero también duele». El apego desorganizado se parece más a una forma de protegerse que se aprendió y que en su momento tuvo su lógica, aunque quizá hoy ya no haga falta usarla con tanta fuerza.
De conocerse a la primera pelea: la línea de tiempo del apego desorganizado
El jaloneo del apego desorganizado rara vez aparece en la primera cita; suele intensificarse en los momentos en que la relación «se vuelve real»: cuando se define, cuando las vidas empiezan a mezclarse y en el primer conflicto.
| Etapa | Las dos voces por dentro | Lo que suele hacer | Lo que ayuda |
|---|---|---|---|
| Conociéndose | Quiero verle / no me lo tomo en serio | Se emociona unos días y se enfría | Acordar una frecuencia fija de contacto |
| Definir la relación | Al fin / ya valió | Dice que sí y empieza a ponerle defectos | Anotar los defectos y revisarlos al día siguiente |
| Tres meses de novios | Qué tranquilidad / es muy pegajoso | Pide mucho espacio de golpe | Decir cuánto tiempo y cuándo regresas |
| Primera pelea | No te vayas / vete tú primero | Suelta cosas hirientes o bloquea | Pedir pausa y fijar el regreso |
| Después de pelear | Quiero reconciliarme / me van a lastimar | Espera a que la otra persona busque | Escribir tú primero un mensaje breve para reparar |
La etapa de conocerse es la más cómoda y también la más peligrosa: ver una vista de la ciudad, mirarse las historias de Instagram y platicar hasta la madrugada siguen dentro de lo que «se puede dejar cuando quieras», pero en cuanto la otra persona se pone un poco más en serio, puedes enfriarte varios días. Darte una frecuencia fija, por ejemplo «platicamos un rato cada noche», le da a la cercanía una forma predecible. Al definir la relación, notar de repente que la otra persona come muy fuerte o se viste raro a veces es real y a veces es la alarma de evitación con otro disfraz; conviene revisarlo unos días después y, si sigue importando, hablarlo.

Las frases duras de la primera pelea, el bloqueo y el «¿no seremos incompatibles?» suelen servir para irse antes de que te dejen. Y después de pelear, quedarse atorado entre «quiero reconciliarme» y «me van a lastimar» lleva a esperar que la otra persona busque primero. Lo que se puede hacer es igual en todos los casos: pedir una pausa, acordar la hora de regreso y luego escribir tú primero un mensaje corto para reparar.
Cuando suena la alarma: dos minutos para aterrizar y la frase «ahorita estoy muy confundido»
Cuando la alarma del apego desorganizado suena, primero conviene bajarle la velocidad al cuerpo y luego decir las dos sensaciones en voz alta; eso ayuda más a quedarse en la relación que elegir un solo lado (lanzarte o huir).
Este proceso sirve para el momento de «quiero bloquearlo ya» o «quiero ir corriendo con él o ella ahorita»:
- Primero la respiración, unos dos minutos. Inhala por la nariz y, cuando el aire casi llene el pecho, toma un sorbito más; luego suéltalo despacio por la boca, más largo. Eso se llama «suspiro fisiológico cíclico». En el ensayo controlado aleatorizado de Balban y colaboradores (2023), los participantes practicaron 5 minutos al día durante un mes: la respiración, sobre todo el suspiro cíclico con exhalación larga, mejoró más el ánimo y redujo más la frecuencia respiratoria que la meditación de atención plena. El estudio midió una práctica diaria; hacer solo dos minutos cuando suena la alarma es una extensión nuestra que no se ha medido directamente, y conviene practicarlo antes, en calma, para poder usarlo en el momento.

- Ponerle puntaje a las dos sensaciones. En las notas del celular: «Quiero acercarme: 6. Quiero huir: 8». En el experimento de neuroimagen de Lieberman y colaboradores (2007), ponerle nombre con palabras a la emoción redujo la respuesta de la amígdala ante imágenes emocionales negativas. Lo importante con el apego desorganizado es escribir las dos; no hace falta admitir solo una.
- Preguntarte una cosa: ¿hoy temo «que me dejen» o «quedar atrapado»? Si es lo primero, lo que necesitas es confirmación; si es lo segundo, un poco de espacio. Ya claro, sabrás qué pedirle a la otra persona.
- Luego decidir el paso siguiente. Mandar un mensaje claro o acordar una pausa; las dos cosas son más fáciles de arreglar que un bloqueo o un visto.
Decir la contradicción cuesta un poco de valor, así que conviene tener las frases listas. La recomendación de nuestro test para el «Gato que va y viene» va en este sentido: avisar que quizá dudes cuando se acerquen, y que no es culpa de la otra persona.
| Situación | Se puede decir así |
|---|---|
| Cuando la otra persona quiere acercarse más | «Me gustas mucho y también estoy nervioso o nerviosa; ¿podemos ir más despacio?» |
| Cuando de repente quieres desaparecer | «Ahorita estoy muy confundido; quiero estar en silencio esta noche y te contesto mañana antes de comer.» |
| Cuando estás por decir algo hiriente | «Estoy a punto de decir algo que te va a lastimar; paro diez minutos y regreso.» |
| Cuando quieres reconciliarte y te cuesta dar el paso | «Ayer me alejé demasiado rápido; no es que no me importes.» |
| Cuando quieres avisar de antemano | «Cuando me acerque, quizá dude un poco; no hiciste nada mal.» |
Estas frases dicen a la vez lo que sientes al acercarte y al retirarte, y le dan a la otra persona una hora o una petición concreta, para que no tenga que adivinar.
Cómo relacionarte con una pareja de apego desorganizado
Con una persona de apego desorganizado, lo esencial es mandar las dos señales a la vez: que quede claro que no te irás y que quede claro que no vas a atraparla.
En la investigación sobre el efecto amortiguador de la pareja, Simpson y Overall (2014) encontraron que la respuesta debe ajustarse: a una persona con ansiedad alta la estabilizan mejor el consuelo y el apoyo claros; a una con evitación alta la estabiliza más un trato que respeta su autonomía, por ejemplo suavizar las exigencias, reconocer su punto de vista y decirle lo que valoras de ella. Esos estudios separan ansiedad y evitación, y ninguno se centró específicamente en el desorganizado; por lo que dicen ambos, lo razonable es que a menudo necesite las dos señales juntas, por ejemplo: «Aquí estoy; si quieres un rato de silencio, está bien; mañana en la noche platicamos.»
| Mejor no | Mejor así |
|---|---|
| Preguntar sin parar cuando se retira | Mandar uno: «Aquí estoy; dime cuando estés lista o listo.» |
| Bromear «qué pegajoso estás hoy» cuando se acerca | Recibirlo directo: «Me encanta que estés así.» |
| Exigir en plena pelea que lo aclare en el momento | Fijar hora: «¿Lo hablamos mañana después de cenar?» |
| Responder frialdad con frialdad | Seguir con tu vida, sin castigar ni perseguir |
| Tomar el ánimo de un día como el total del cariño | Fijarte en lo que hace a lo largo de un mes |
La segunda fila es la más fácil de pasar por alto: cuando alguien de apego desorganizado junta valor para dar un paso hacia ti, un «qué pegajoso estás hoy» dicho sin mala intención puede regresarlo al punto de partida por varios días; un acercamiento bien recibido hace que la próxima vez se atreva más.
También hay que decir dónde está el límite: eres su pareja, no su terapeuta. Si el frío y caliente ya se volvió bloqueos repetidos, humillaciones o amenazas de terminar para controlarte, o te está quitando el sueño y el apetito por mucho tiempo, eso ya rebasa lo que explica un estilo de apego; puedes cuidarte primero y, si hace falta, irte. Si hay violencia o amenazas, o un peligro inmediato para tu integridad, llama al 911, el número de emergencias en México (en otros países, a la línea de emergencias local).
Hacia la seguridad: tres cosas para ir despacio y cuándo pedir ayuda
El apego desorganizado puede moverse poco a poco hacia la seguridad; el camino es acumular dos tipos de experiencia al mismo tiempo: «soy valioso» y «me acerqué y no pasó nada».
Según el modelo de Arriaga y colaboradores (2018), la ansiedad de apego baja sobre todo en situaciones que hacen sentir «valgo y puedo», y la evitación, con experiencias de «dependí de la otra persona y salió bien»; con los dos puntajes altos, por inferencia de este modelo, sirven ambas. Se puede empezar con tres cosas pequeñas:
- Buscar una relación lo bastante estable para practicar. No tiene que ser de pareja: una amistad que cumple lo que dice, un hermano o hermana, o la relación con un terapeuta. La estabilidad importa más que la intensidad.
- Un «pequeño apoyo» a la semana. Pedir un favor chico o contar una tristeza pequeña, y observar el resultado. Casi siempre, el cielo no se cae.
- Un «sí puedo» a la semana. Terminar algo que te importa, como hacer ejercicio, aprender una receta o mandar por fin ese correo que traías pendiente, y anotarlo en un mismo lugar para irlo acumulando.

Cómo actúan las personas de apego seguro en la relación se explica en la guía sobre el apego seguro.
¿Cuándo buscar ayuda profesional? Si la relación termina una y otra vez en el mismo punto; si al recordar el pasado tienes pesadillas o de pronto sientes que te desconectas de ti; o si la inquietud ya afecta tu sueño, tu trabajo y tus relaciones, conviene hablar con un psicólogo o psicóloga clínica, y si hay experiencias traumáticas, con alguien que trabaje con trauma. Si el ánimo está tan bajo que sientes que no puedes más, o tienes ideas de hacerte daño, en México llama a la Línea de la Vida, 800 911 2000 (gratuita, las 24 horas); si hay un peligro inmediato, al 911.
Para saber en qué punto estás, puedes hacer el test de estilo de apego y ver a qué distancia del umbral queda cada uno de tus dos puntajes; guarda la captura y repítelo dentro de tres meses para ver si se movieron.
Haz el test
Preguntas frecuentes
¿Apego temeroso y apego desorganizado son lo mismo?
En los textos sobre amor adulto suelen nombrar la misma casilla: ansiedad y evitación de apego altas, que nuestro test llama apego desorganizado. Estrictamente, «desorganizado» era una categoría que los investigadores observaban en la reunión de un bebé con su cuidador, y «temeroso» es el tipo adulto que propusieron Bartholomew y Horowitz en 1991. Se miden de forma distinta y no equivalen.
¿El apego ambivalente es el desorganizado?
Normalmente no. En los estudios de Ainsworth con bebés, «ambivalente» describe al niño pegajoso y enojado, difícil de calmar, que conceptualmente corresponde al estilo ansioso adulto. Algunos textos llaman así al desorganizado porque «se ve contradictorio», y por eso, al leer, hay que confirmar a cuál se refiere el autor.
¿El apego desorganizado siempre viene de un trauma en la infancia?
No necesariamente. El metaanálisis de Li y colaboradores (2026), con 211 estudios, encontró que el maltrato infantil se asocia con ansiedad y evitación de apego en la adultez, pero con una correlación de alrededor de 0.2, es decir, pequeña. También pueden intervenir un cuidado inestable, el estrés familiar y relaciones posteriores que dolieron; y hay quien no tiene ningún trauma evidente.
¿Una persona con apego desorganizado se arrepiente después de terminar?
Ningún estudio ha seguido esto de forma específica. Lo común es que, al separarse, se alivie el miedo a quedar atrapada, salgan la nostalgia y la inquietud, y aparezca la duda de volver, aunque con miedo de repetir. Más que adivinar el arrepentimiento, conviene preguntarse si ambos pueden acordar una manera de hacer pausas y de regresar; si no, casi seguro se repite el jaloneo.
¿El apego desorganizado se puede mejorar?
Sí, poco a poco. Los investigadores plantean que la ansiedad de apego baja sobre todo con experiencias que refuerzan la confianza en ti, y la evitación con experiencias de «dependí y salió bien»; en el estilo desorganizado, con ambos ejes altos, sirven las dos. Una pareja o amistad que responde de forma estable, aprender a decir la contradicción en voz alta y la psicoterapia pueden aportarlas.
¿El apego desorganizado es trastorno límite de la personalidad?
No. El apego desorganizado es una tendencia en la relación; el trastorno límite de la personalidad (TLP) es un diagnóstico psiquiátrico, cuyo núcleo es la inestabilidad duradera y en distintas situaciones de las relaciones, la imagen de uno mismo y las emociones, con impulsividad marcada. Una revisión encontró que las personas con TLP suelen tener apego inseguro, entre ellos el temeroso, pero lo contrario no vale: ser más temeroso no implica ese diagnóstico.
Referencias
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- Brief structured respiration practices enhance mood and reduce physiological arousal · Cell Reports Medicine, 4, 100895 (Balban et al.) · 2023 · doi.org
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